A diferencia de las demás especies animales, los seres humanos podemos modificar el entorno y tomar de él elementos que nos permiten satisfacer las siempre cambiantes necesidades nacidas de nuestra creatividad. La piedra fue el primer material duro con que contó y luego incorporó los metales, siendo tan importante este cambio que se ha consagrado la divisón histórica del desarrollo humano en la edad de piedra y la edad de los metales. Se trata de recursos que la naturaleza ofrece y que deben ser tomados y procesados por el ser humano. A medida que el tiempo pasa la necesidad de esta materia prima metalica se ha incrementado, ya que los permanentes cambios tecnológicos lo requieren para poder progresar y satisfacer de manera más eficiente las necesidades. Nadie inventa los metales, se encuentran en los entornos humanos en diferentes proporciones variedades y cantidades, lo que se inventa es su procesamiento, siendo recursos que, al ser explotados generan riqueza. Contar con yacimientos de estos materiales es un regalo de la naturaleza, quedando a la iniciativa de los habitantes utilizarlos. La minería ha sido una tarea muy antigua que ha pesado con fuerza en el mundo. Nuestro país cuenta con recursos mineros que no han sido explotados suficientemente, pero hay que hacerlo si queremos mejorar las condiciones económicas, no sólo de quienes los explotan sino de toda la colectividad. Lo que importa es que las reglas sean claras para que el beneficio económico quede en proporciones justas para el estado y no sólo para quienes invierten en esta tarea. Tomado de el Diario el Mercurio-Cuenca www.elmercurio.com.ec |
