Libertad de expresión

Enero 17th, 2010 by alexabaquero


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La libertad de expresión está ligada íntimamente a la noción de democracia. Ya los antiguos filósofos en la cuna de la civilización Occidental (Grecia y Roma), intuían como un aspecto esencial del estado libre, el derecho a expresar el pensamiento y la opinión sin restricciones del poder estatal. Pero indudablemente, fue bajo la influencia de los ideales promovidos por la Revolución Francesa, cuando en ese mismo país se concibe la libertad de expresión como derecho declarado en favor del pluralismo y la competencia intelectual, al amparo de la doctrina liberal, y a la par del surgimiento del Estado Moderno.

La libertad de expresión, consiste en el derecho de los ciudadanos a exponer sus pensamientos y opiniones por medio de la palabra, por escrito o cualquier otro medio de reproducción sin impedimentos, instrucciones, consignas, autorizaciones previas o censura por parte de las autoridades. Sin embargo, sin que implique censuras, todo derecho acarrea una responsabilidad, en este caso ésta surge de un compromiso social, el de no transgredir las normas jurídicas que delimitan la acción de la libertad de expresión, a fin de evitar el abuso, apuntando a establecer parámetros para una acción transparente que garantice la difusión de la verdad. Con el fortalecimiento del Estado y los preceptos de la libre competencia, se daría paso al ejercicio del Derecho como ciencia positiva, lo que determina la necesidad de incorporar a la Ley, los principios de responsabilidad que implica el ejercicio de la liberad de expresión con la finalidad de avalar el concurso de todos los ciudadanos dentro de una normativa que garantice la transparencia de la verdad.

La influencia del socialismo en la concepción de los Derechos Humanos y específicamente en cuanto a la libertad de expresión, está dada por los cuestionamientos frente a la libre empresa, la explotación y la acumulación, que reclaman del Estado una participación activa en búsqueda de la justicia y la equidad social. Al compás de este pensamiento, desde la perspectiva jurídica, se extiende la idea previa de libertad de expresión hacia una concepción más amplia porque toma en cuenta la facultad legítima de la ciudadanía para reclamar esa verdad; es decir, surge el derecho a la información, que garantiza además de la competencia para difundir información, también el derecho a recibirla veraz y oportunamente, tal como se concreta en la Declaración de la ONU, en 1948.

He ahí la diferencia sustancial entre la libertad de expresión y el derecho a la información; no obstante, hay que señalar que son conceptos complementarios, entre ambos se oponen al monopolio de la información en una sociedad donde se ésta se ha convertido en una herramienta de poder, lo que manifiesta el avance ético que representa la consideración de las ciencias jurídicas sobre el derecho del ciudadano común a estar informado, lo que apunta al ideal de que la verdad sea patrimonio de todos hacia la consecución de una sociedad más justa y ecuánime

El paradigma del la educomunicación

Enero 17th, 2010 by alexabaquero


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Sabemos, y es un hecho, el papel protagónico que adquieren los medios de comunicación masiva, en una sociedad donde el recurso información es sinónimo de poder, teniendo en cuenta la activa influencia de los medios para modelar los imaginarios colectivos. Como también conocemos que este fenómeno determina que los grandes pulpos oligopólicos tiendan sus redes de acumulación de capital sobre los medios para el beneficio exclusivo de pocos. Pero ante todo, intuimos en este vertiginoso boom de las tecnologías un cambio, un cambio importantísimo de cuya dirección dependerá el futuro de los muchos. Al tiempo que intuimos en este panorama una oportunidad para construir una sociedad mejor, más justa y ecuánime.

Dentro de ese contexto el paradigma educomunicacional representa precisamente una oportunidad, que permita integrar la gestión educativa y formativa en una alianza con el dinamismo mediático que parece envolverlo todo, para la creación de un sentido crítico que desde la sociedad permita reivindicar la función de los medios en base a los valores humanos, ello precisa de la participación activa de la comunidad en respuesta a la ofensiva arremetida de los medios a través del bombardeo de información, , conociendo las técnicas y lenguaje para producir mensajes a través de esos mismos medios para que aprovechando la paradoja de la tecnología que al mismo tiempo, que nos descarta, también nos da la posibilidad de acercarnos, de convertirnos en creadores de contenidos, en productores de cultura, de materiales didácticos acordes con nuestras necesidades, y así sentar las bases para el desarrollo colectivo, bajo una óptica que partir de la reflexión y la concienciación, un día nos devuelva el mundo que deseamos.

¿Medios tradicionales vs. cibemedios?

Enero 17th, 2010 by alexabaquero

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La llegada del Internet y la incorporación de las nuevas tecnologías a la vida cotidiana, supuso ciertamente un cambio radical en la humanidad y su forma de concebir al mundo, marcando claramente un antes y un después. La gran oportunidad que abre este hecho es la de poner al alcance de prácticamente cualquier persona, la posibilidad de pasar de ser un simple receptor de información a ser un gestor de contenidos, lo que permite visibilizar otras realidades particulares y cosmovisiones que subsisten al margen de la realidad que impone el código dominante a través de su inmenso aparato homogeneizador. Es verdaderamente una contradicción afortunada la de la globalización, lo que hace que las mismas tecnologías que la impulsan y sostienen, por otro lado, sean las mismas que dan paso a manifestaciones particulares políticas, sociales y culturales que revelan que el mundo no es precisamente homogéneo.

Frente a esta realidad, los medios de comunicación tradicionales, parecen tener los días contados, en la medida que más que a competir con los cibermedios, están obligados a ponerse al día con las nuevas tendencias, lo que apunta a lo que posiblemente será la verdadera revolución mediática de este siglo, cuando llegado el momento, la televisión y la radio deban renunciar a su naturaleza tecnológica y sobre todo añ sentido univalente y unidireccional de sus mensajes, (como ya ha pasado con algunos medios de prensa escrita), para fundirse en el ciberespacio, dando lugar a nuevas formas de medios que deberán responder a las nuevas necesidades de retroalimentación e interacción con el usuario más que como destinatario, antes pasivo espectador, como un activo participante y gestor de la opinión pública.

Sin embargo, en países como el nuestro donde apenas 3 de cada 10 familias tienen acceso permanente a Internet, las oportunidades de que esto ocurra, todavía están en remojo y es seguro que la hegemonía de los medios tradicionales se mantendrá todavía por algún tiempo, puesto que el aprovechamiento de esta oportunidad tan grande, es más bien la excepción y no la regla, pero su presencia más que un hecho aislado se muestra con el empuje del efecto dominó, en tanto se forman redes que a diferencia de las cadenas mediáticas existentes, permiten fortalecer la red en cada uno de sus nudos.

No obstante, más allá de cualquier especulación futurista, es un hecho que los cibermedios crecen en tecnología, alcance y aceptación, lo que está haciendo que también los medios tradicionales deban abandonar la comodidad de su quehacer para repensarse a si mismos y reconstruirse de cara a la nueva era de las comunicaciones y porqué no decirlo de todas las ciencias sociales y humanísticas.

La Ronda, alma de la quiteñidad

Enero 17th, 2010 by alexabaquero

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Hablar del centro histórico de Quito, inevitablemente, es hablar del nostálgico encanto de su arquitectura, sus callejuelas, sus balcones pintados de geranios y por supuesto, de su gente. A mi particularmente, me viene a la mente un recuerdo de niño, del tiempo en que junto a los amigos del barrio bajábamos a media tarde de San Roque para jugar con los guambras de La Ronda, cuando entre trompos, rayuela, correteos y leyendas, se nos hacía de noche y a la luz de la luna y los faroles, ninguna otra calle era para nosotros más hermosa. Posiblemente, se trata del barrio más emblemático del espíritu quiteño, aquello que hemos dado en llamar: la quiteñidad.

De esa memoria lejana al día de hoy, han cambiado muchas cosas, y la ciudad siguió y continúa escribiendo su propia historia. Así, durante años, después de que La Ronda viviera su época dorada de cuando fuera casa y refugio de los más prominentes intelectuales y artistas de la época; a partir de los años setenta, muchos de los tradicionales habitantes y familias de la zona adyacente a la calle 24 de Mayo (incluyendo La Ronda), y en general de la mayor parte del centro histórico, los que fueron poco a poco desplazados por la inseguridad y la delincuencia, se mudaron. Consecuentemente, el riesgo de ser víctima de robos y asaltos alejó a los visitantes, principalmente en las noches. Sin embargo, en los últimos años la decisión consensuada de la alcaldía, la positiva gestión e inversión de las sucesivas administraciones y el compromiso de los moradores, a través del trabajo constante, supuso la recuperación del centro capitalino como patrimonio cultural y la consecuente rehabilitación del centro histórico que apunta a regenerar el espacio público de los principales barrios tradicionales de la ciudad.

En la actualidad, la calle de La Ronda es un feliz testimonio de esta realidad, convertida en uno de los centros turísticos más importantes de la capital, donde confluyen mágicamente la historia, la arquitectura, la tradición, la bohemia y el arte, en un pintoresco escenario multicolor. Cientos de visitantes nacionales y extranjeros llegan aquí diariamente para disfrutar del entretenimiento que se manifiesta en una amplia oferta de actividades culturales y turísticas.

La Ronda, está ubicada en pleno centro de Quito, a pocos metros de la Plaza de Santo Domingo. El acceso es fácil y seguro, teniendo en cuenta los casi veinte guardias que respaldan la seguridad de los transeúntes, además el trasporte está garantizado por docenas de taxis emplazados en los alrededores los que ofrecen servicio prácticamente las 24 horas. Los fines de semana el flujo del movimiento turístico es mucho mayor; así los sábados y domingos es común ver muchos grupos acompañados de menores en el horario diurno debido a las actividades programadas para el divertimento de la familia, con música, teatro, danza, juegos tradicionales y comida típica; mientras que la actividad nocturna es permanente, y registra sus picos más altos durante los días jueves, viernes y sábados. Basta llegar y comprobar la extraordinaria afluencia de gente paseando en torno a los muchos establecimientos de platos típicos, picanterías, restaurantes, bares, discotecas, hoteles, tiendas de souvenirs y artesanías, galerías y locales varios como cabinas telefónicas e Internet, hileras de establecimientos que ofrecen una gama muy completa de servicios y actividades para el visitante, y por qué no decirlo también, con alternativas para todos los presupuestos.

Y aunque no estemos en Fiestas de Quito… Un olor dulce a canela y licor se respira en el ambiente y la música va marcando el compás al son de pasacalles y albazos, mientras personas sencillas y de sonrisas amplias nos invitan alegremente a entrar en el compartir este espacio, al mismo tiempo público pero tan íntimo y particular, el alma de los quiteños.

La Ronda, es esta calle larga y estrecha que se nos insinúa como única dueña de su pasado y su presente, un barrio que recoge los pasos de los personajes de leyendas y tradiciones, un lugar donde el tiempo parece haberse detenido entre las piedras de su suelo, en sus casas grandes de patios francos, con tejados que gotean agua de anís, en sus zaguanes interminables que guardan secretos de viejos fantasmas y en las veredas recurrentes de un sueño antiguo que sabíamos nuestro, pero que no alcanzábamos a recordar.

El medio condiciona el mensaje

Enero 17th, 2010 by alexabaquero

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El medio influye en la credibilidad del mensaje. Indudablemente, hay que plantearse hasta que punto es veraz la información. Nuestra cultura discrimina enormemente el medio y así, en muchos casos, es el medio el que determina la veracidad de una información. Sabemos bien que de acuerdo a la época los medios han adquirido gran influencia sobre la construcción de la opinión pública respecto a los hechos o supuestos que se emiten como mensajes, a pesar de estar en mayor o menor medida condicionados por ciertos factores como el código dominante, la política, la ética, etc. Sin embargo, el mayor condicionamiento que impone el medio sobre el mensaje es aquel que tiene que ver con la naturaleza misma del éste y su aceptación cultural.

Un ejemplo claro de este aspecto, lo encontramos registrado en la historia cuando 12 de febrero de 1949, Radio Quito, emitiera una dramatización de ‘La Guerra de los Mundos’ de H.G. Wells. La ciudadanía que había entrado en pánico, (debido a la altísima aceptación de la radio) al asumir que se trataba verdaderamente de una invasión extraterrestre reaccionó violentamente al constatar que solo era un radioteatro. Como resultado de la indignación popular frente a lo sucedido, las instalaciones del diario El Comercio sufrieron un asalto e incendio, en el que murieron seis personas. En este ejemplo, observamos dos características de la radio que condicionaron el mensaje, por una lado, una ventaja: el alto poder de sugestión del medio y por otro lado, una desventaja: su fugacidad, sujeto de la temporalidad, lo que impidió que el auditorio pudiera reescuchar la parte del mensaje donde se anunciaba desde un principio que en efecto, se trataba de una dramatización ubicando al público en el contexto adecuado.